Voyeurismo


Autor: https://ehumana.wordpress.com

 

Hemos de encontrarnos con la inquietud de abordarles una particular parafilia que sabemos ha de ser de utilidad referencial, dada la cantidad de consultas realizadas al presente sitio sobre la misma.

Razón más que suficiente para que en líneas posteriores detallemos la parafilia denominada voyeurismo.

¿Que significado tiene el concepto de parafilia?

Según la Real Academia Española (RAE) parafilia es un término utilizado en la psicología para designar una desviación sexual.

Un trastorno sexual que es caracterizado por la presencia de impulsos sexuales intensos y recurrentes, de fantasías y comportamientos poco habituales, que por lo general abarcan:

  • Objetos no humanos (Ej. Fetichismo, Zoofilia, Fetichismo Transvestista)
  • Sufrimiento o humillación del individuo o de su pareja (Ej. Sado-Masoquismo, Exhibicionismo)
  • Niños e individuos que no consienten la acción (Ej. Frotteurismo, Pedofilia, Voyeurismo)

Estas preferencias de tipo parafílico suelen necesitarse de manera imperativa, o episódica, para obtener excitación sexual. Su característica distintiva de las fantasías sexuales normales es la manifestación crónica e intensa que se presenta durante un período no menor de 6 meses. Además de provocar malestar clínicamente significativo y deterioro social o laboral.

Comprendido el anterior concepto procedamos a entrar de lleno al tema central del presente artículo, el voyeurismo.

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-IV, el voyeurismo es una parafilia que se encuentra clasificada dentro de los trastornos sexuales y de la identidad sexual.

Su nombre deriva de la palabra de origen francés “voyeur” que significa mirar u observar.

La característica esencial del voyeurismo implica el hecho de observar ocultamente a personas -por lo general desconocidas- cuando están desnudas, en plena actividad sexual, o éstas se encuentran desnudándose. Así también, desplazar el contacto físico erótico por revistas, fotografías y videos de carácter pornográfico.

En estos casos, el acto de mirar se efectúa con el propósito de obtener una excitación sexual y por lo general NO se busca ningún tipo de relación sexual con la persona observada, existiendo carencia de interracción física interpersonal.

Para alcanzar su objetivo suelen apoyarse de cerraduras, espejos, binoculares, cámaras escondidas, ventanas, cámaras web, agujeros realizados por ellos mismos, etc.

Existe la tendencia a observar la situación desde lejos, o bien aprovechando descuidos de la persona a observar, como suele suceder dentro de los baños públicos. Aunque el riesgo de ser descubierto actúa como un potenciador de la excitación.

Usualmente el orgasmo es alcanzado por medio de la masturbación y suele aparecer durante la actividad voyeurística o más tarde, como respuesta al recuerdo de lo observado.

El inicio del comportamiento voyeurístico tiende a tener lugar antes de los 15 años, frecuentemente en individuos tímidos y con dificultades para establecer relaciones de pareja.

El aspecto más grave del voyeurismo se constituye cuando dicho impulso se convierte en la forma exclusiva de actividad sexual.

Criterios a considerar…

  • Presentarse durante un período no menor a los 6 meses.
  • Desplazar el contacto físico interpersonal que caracteriza a toda actividad sexual.
  • Manifestar la fantasía, el impulso y el comportamiento sexual de manera recurrente y altamente excitante.
  • Provocar malestar clínicamente significativo, deterioro social, laboral y/o de otras áreas importantes en la actividad del individuo.

Deseamos enfatizar que no hacemos referencia a aquellas fantasías sexuales que enriquecen toda actividad sexual normal. La etapa de excitación del ciclo de la respuesta sexual, definido por Masters & Johnson, necesita de la realización de fantasías y estímulos que involucren la utilización de los sentidos para alcanzar la plenitud y satisfacción de la sexualidad humana.

 

REFERENCIAS:

  1. http://es.wikipedia.org
  2. Pichot, Pierre: DSM-IV Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales Editorial Masson, S.A., 1995, Traductores Tomás de Flores, José Toro y otros, Barcelona, España.
  3. Real Academia Española: Diccionario de la Lengua Española Vigésima Segunda Edición, 2001.

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