Violencia Intrafamiliar (3/4)


Autor: https://ehumana.wordpress.com

 

Continuando con el análisis del complejo problema de la violencia intrafamiliar deseamos señalar en esta oportunidad diferentes tipos de familia, en base a su relación dinámica interna.

Para ello iniciaremos con dos situaciones controversiales en sí mismas; el machismo y el feminismo. Dos fenómenos presentes socialmente que han cumplido a cabalidad su papel de ser distractores del verdadero crecimiento, desempeño y realización del ser humano.

No hace muchos años atrás el machismo era una de las maneras de direccionar las relaciones sociales de una comunidad; últimamente ha ido tomando auge el movimiento feminista. Ambas son fieles representaciones polares de una realidad, que tienden a caer en lo mismo; la búsqueda de poder.

Procedamos entonces a comprender el significado de tales términos, según la Real Academia de la Lengua Española (RAE), Feminismo se define como una “Doctrina social favorable a la mujer, a quien concede capacidad y derechos reservados antes a los hombres” o el “Movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres”; en su contraparte, se define como Machismo a la “Actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres”.

Sin caer en la generación de polémica, ni en el deseo de profundizar sobre el asunto, lo que nos compete en estos momentos es ejemplificar por este medio que la violencia intrafamiliar bien puede provenir de las agresiones del hombre hacia su mujer, como viceversa.

Dentro de nuestra experiencia en la formación forense nos viene a la memoria un caso en la cual el motivo del pleito penal era la existencia de agresión psicológica y física de una mujer hacia su esposo.

Si consideramos las características físicas del caso (que muchas veces se le atañen como factor elemental para la demostración de fuerza y/o brutalidad), caeríamos en una situación de lo insólito. Sucede que la condición por parte de la víctima era la de una persona de sexo masculino, adulto joven, atlético, corpulento y de estatura alta, mientras que las características de la agresora; fémina, de estructura delgada y baja estatura.

Como podrá evidenciarse, existían desventajas físicas para la agresora, sin embargo, ésta última fue la hechora de un acto que provocó la intervención judicial; “agresión continuada a mano armada, con objeto filoso, aprovechando su condición de maltrato psicológico” acción realizada a su pareja por cierta cantidad de veces y dentro de cierto lapso de tiempo, hasta que surge la formal denuncia.

De acuerdo al encuadre previo, solamente concluimos que la agresión intrafamiliar también puede provenir o ser inducida por el sector femenino. Sutilmente… por medio de la descalificación de la pareja y/o maltrato psicológico.

Volvamos entonces con el tema inicial del artículo, a fin de dar por concluida nuestra participación en la comprensión del fenómeno social de la violencia familiar. Para ello es necesario que entremos a conocer los diferentes tipos de familia existentes, cada una con su particular dinámica de interrelación con el problema.

Familia Intelectual:

Se caracteriza porque sus integrantes, principalmente los padres, son impulsados por la búsqueda constante de logros académicos. Para ello, desplazan la atención que la familia nuclear merece, dejándola en el abandono.

Familia Agotada:

A diferencia de la anterior, sus integrantes regularmente se encuentran sumamente ocupados con compromisos sociales y laborales, dejando en abandono la unión y la convivencia familiar debido al cansancio que dichos compromisos provocan en ellos. Compensan su ausencia con comodidades y lujos materiales.

Familia Emotiva:

En este tipo de familia se da rienda suelta a los impulsos emotivos, careciendo de control hacia los mismos. Ambos padres suelen gritarse sus diferencias y problemas, tanto frente a sus hijos como en cualquier lugar fuera del hogar. Existiendo así mismo, expresión emotiva de hijos hacia sus padres.

Familia Invertida:

El matriarcado es su característica principal, la mujer es la que decide, ordena y controla, relegando a un papel pasivo y sumiso al rol masculino (esposo), e incurriendo en constante descalificación y maltrato psicológico hacia su pareja.

No se trata de jerarquizar el machismo sobre el feminismo, o viceversa, aunque por sí mismo no debería ser motivo de “entretenimiento”, vedándonos la oportunidad de encauzar nuestra energía y de trascender dentro de un plano constructivo.

Dentro de toda sociedad cada individuo cumple con ciertos roles fundamentales y complementarios en la formación de toda familia (y por ende de toda sociedad); no olvidando que, según dicta la Constitución Política de la República de Guatemala en su artículo No.4, “…todos los seres humanos son libres e iguales en dignidad y derechos. El hombre y la mujer, cualquiera que sea su estado civil, tienen iguales oportunidades y responsabilidades…”.

Somos resultado de la sociedad misma, y a medida que el ser humano vaya conduciéndose de manera consciente y responsable dentro de su entorno inmediato, en esa medida irá cambiando su propio entorno.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: