Violencia Intrafamiliar (1/4) y Divorcio


Autor: https://ehumana.wordpress.com

 

Luego de una breve pausa en el tiempo, retorno con genuinos deseos de aportar material que contribuya al crecimiento humano y psicológico, no sin antes desearles que se encuentren disfrutando del inicio de un nuevo ciclo de retos y satisfacciones.

Es así que deseo iniciar con la siguiente referencia, alusiva al tema que hoy nos concierne:

“Quien no conoce nada, no ama nada. Quien no puede hacer nada, no comprende nada. Quien nada comprende, nada vale.” “Cuanto mayor es el conocimiento inherente a una cosa, más grande es el amor…”

PARACELSO (Alquimista y Astrólogo)

 Amor…

Se esperaría que estas cuatro letras del alfabeto fueran la base sobre la que se fundamente toda relación de pareja, y consecutivamente su convivencia (la familia; base de toda sociedad). Ese sentimiento, que en su forma más genuina, pura y trascendental, ha sido designada como la cura de todo mal existente.

Sin embargo, como fiel reflejo de un pseudoamor, cada vez es más frecuente y “normal” el hecho de aceptar la separación o el divorcio de las parejas mismas; caso contrario, aquellas parejas que deciden continuar con la aventura, tarde o temprano, se verán inmersos dentro de ambientes familiares desintegrados y/o disfuncionales.

Existen innumerables causas que contribuyen al surgimiento de este fenómeno, pero en esta oportunidad deseamos enfatizarnos en la razón que últimamente empuja de manera inconsciente a  toda pareja a contraer matrimonio o crear vínculos de convivencia e intimidad (amor erótico, según E. Fromm) es decir, la confusión entre los estados de enamoramiento y el amor.

El enamoramiento puede comprenderse como una expresión social del amor (galantería, romanticismo, erotismo, seducción, imagen, status, etc.), mientras el amor… una manifestación de la esencia del ser.

Si nos apoyamos en la definición que realiza Erich Fromm, respecto al amor que orienta su energía hacía otro objeto diferente al círculo primario “El amor erótico, si es amor, tiene una premisa; amar desde la esencia del ser, y vivenciar a la otra persona en la esencia de su ser.”

“El amor debe ser esencialmente un acto de la voluntad, de decisión, de dedicar toda nuestra vida a la de la otra persona.”

Esa es, sin duda, el razonamiento que sustenta la idea de la indisolubilidad de la pareja.

“Para la mayoría de la gente, el problema del amor consiste fundamentalmente en ser amado, y no en amar; no en la propia capacidad de amar. De ahí que para ellos el problema sea ¿cómo lograr que se les ame? cómo ser dignos de amor!”

Según nuestro particular criterio, la causa de toda separación o divorcio tiende a establecerse muchas veces sobre las bases en las cuales la pareja decidió crear tal vínculo; atracción física, status socioeconómico, soledad, evasión de realidad inmediata (familia nuclear), rebeldía, embarazo, paternidad no planificada, etc. Lejos de lo que muchas veces se ha designado como su causa, la ausencia de respeto y comunicación.

Si bien, puede que la ausencia de respeto y comunicación sea el efecto manifiesto e inmediato, no podemos negar la existencia de un efecto latente; y mientras no sea abordado apropiadamente, se verá manifestado a través de círculos viciosos de arrepentimiento-perdón, irresponsabilidad familiar, descalificación, violencia intrafamiliar, alcoholismo, drogadicción, etc.

Ahora bien, dentro de los diferentes tipos de violencia podemos sobresaltar uno en especial, aquella que aqueja a nuestra sociedad y que forma parte de las principales demandas nacionales de atención a la salud mental, la violencia intrafamiliar.

En ella se vislumbran, se expresan y convergen, muchas veces, manifestaciones de violencia física, psicológica, sexual y por negligencia, sean estas dirigidas hacía el objeto conyugal o hacia los hijos… dejando de cumplir así su rol dentro de la formación de toda sociedad.

Es indudable que en el amor se da la paradoja de dos seres que se convierten en uno y, no obstante, siguen siendo dos. Cada uno conservando su integridad, autoestima, respeto y comprensión para con el otro.

En conclusión, es importante tomar conciencia de que el amor es un arte, tal como es un arte el vivir. Si deseamos aprender a amar debemos proceder en la misma forma en que lo haríamos si quisiéramos aprender cualquier otro arte, música, pintura, carpintería, medicina, etc.

“Conócete y ama a tu prójimo como a ti mismo”

 

REFERENCIA:

  1. Fromm, Erich: El Arte de Amar
  2. Tzita Jocol, Sergio Patricio: Incidencia del Ejercicio Físico sobre el Estado de Salud Mental Tesis Escuela de Ciencias Psicológicas, Universidad de San Carlos de Guatemala, 2005.

 P.D. Aprovecho para adjuntarles el siguiente cortometraje, con el objetivo de iniciar una discusión sobre su mensaje. Espero sus comentarios.

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