Rasgos de Personalidad


Autor: https://ehumana.wordpress.com

 

Considerando importante conocer la realidad inmediata de nuestro contexto particular (Guatemala) hemos procedido a entregarles en anteriores ocasiones artículos referentes a información obtenida durante los últimos cinco años; ésta acción nos ha permitido conocer conceptos básicos de salud mental, niveles de atención a la salud y lo más trascendente… identificar las principales demandas de atención a la salud mental, tanto a nivel urbano como rural, cada una con sus diferentes requerimientos y abordajes, dada sus propias realidades.

Una vez desarrollada la conceptualización teórica dentro del cual nos desarrollaremos hemos reflexionado en la importancia que implica comprender al individuo como un ente bio-psico-socio-espiritual.

Iniciaremos tratando de aclarar brevemente el concepto de Personalidad. Su etimología cuenta con varias definiciones, pero nos interesa una en particular, la derivada de la locución griega “prosopón” que designa al concepto de “máscara”.

Siendo así que personalidad se comprende como aquel conjunto de características que son recurrentes, persistentes y consistentes, un reflejo de todo aquello que corresponde a nuestras percepciones y expresiones de sentimientos, emociones,  pensamientos y conducta. Estas no demuestran variabilidades significativas en lo que se refiere a su intensidad, pero suelen ser diferentes a las reacciones de otras personas, aún cuando ambas sean sometidas a las mismas circunstancias.

En pocas palabras puede entenderse como nuestra tarjeta de presentación y/o máscara, mediante la cual proyectamos hacia el exterior nuestras satisfacciones y conflictos, sean estos de carácter interno o externo.

Sin ánimos de profundizar en el asunto, menos de abordar las diferentes corrientes psicológicas que han procedido a su estudio (cada una desde una perspectiva particular), veremos en esta oportunidad sus principales rasgos.

Un rasgo es una disposición o patrón de carácter interno, por lo tanto individual, de que una persona sienta, piense y actúe de forma determinada, haciendo que cada persona sea diferente en relación a su percepción y respuesta a los estímulos que reciba dentro del ambiente en que se desenvuelve.

Existe una diversidad de enfoques para su estudio, pero en esta oportunidad nos centraremos en los criterios siguientes:

PERSONALIDAD TIPO A:

Dentro de esta clasificación se incluye a aquellas personas cuyos rasgos de comportamiento en todo momento están direccionados por signos de ansiedad, angustia, estrés, impaciencia, inconformidad, agresividad y hostilidad.

Viven con la preocupación del tiempo, perciben que el tiempo con el que disponen no es suficiente para ejecutar sus acciones, realizan sus quehaceres en el menor tiempo posible (sin presión externa alguna, más que la impuesta por ellos mismos), sus expectativas radican en la premura, razón por la cual no disfrutan el realizar sus tareas.

El ocio y el descanso son momentos de total pérdida de tiempo. Se involucran de manera inapropiada con su fuente de trabajo, estudio y/o cualquier actividad que consideré importante para sí mismo, realizándolos de tal manera que atenta contra su salud general, conservando muchas veces inadecuados hábitos alimenticios.

A razón de su desempeño, se encuentra en continua competitividad con el resto de sus compañeros (con o sin el consentimiento de éstos), demostrando ser eficaz más no eficiente, lo que no implica que sea asertivo en sus resultados. Además, tiende a tener un pensamiento muy rígido o inflexible, dificultándosele expresar sus sentimientos y emociones.

PERSONALIDAD TIPO B:

Los individuos con personalidad tipo B se diferencian del grupo anterior por el accionar contrario a la misma. Difícilmente se les verá de manera estresada, impaciente, ansiosa, angustiada, agresiva u hostil. No es de su interés realizar sus acciones en el menor tiempo posible a fin de poder realizar una mayor cantidad de actividades.

Una personalidad con rasgo tipo B no presenta la necesidad imperante de competitividad, se caracteriza por demostrar eficacia, administrando y utilizando los recursos de manera apropiada, razón por la cual es propuesto para puestos laborales de mayor jerarquía y/o reconocimientos relacionados a su desempeño. Cuenta con capacidad para solventar problemas, tomando como base sus posibles soluciones mas no el conflicto per se, evita el impulso y demuestra creatividad en la solución de las mismas. El ocio y el descanso lo disfruta plenamente, se puede decir que esta personalidad es la opuesta a la personalidad tipo A.

El siguiente criterio que deseamos desarrollar lo realizamos apoyados en el DSM-IV (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) publicada por la Asociación Psiquiátrica Americana, la cual con el propósito de clasificar los diferentes trastornos de personalidad los agrupó en tres conjuntos, en base a los rasgos principales de la personalidad y en común acuerdo a la similitud de sus características.

GRUPO A (Raros o Excéntricos):

El grupo A incluye, en nuestro caso, a aquellas personas que suelen parecer raros o excéntricos, desconfiados, suspicaces, con pobres habilidades para socializar, apatía por establecer relaciones interpersonales, distorsión de su cognición y percepción de los estímulos. A nivel patológico suelen presentarse trastornos tipo paranoide, esquizoide y esquizotípico de la personalidad.

GRUPO B (Dramáticos, Emotivos e Inestables):

Se clasifica dentro de este grupo a personas cuyos rasgos se caracterizan por ser dramáticos, excesivamente emotivos, impulsivos, antipáticos, inestables en sus relaciones interpersonales, sus afectos y percepciones, demandan atención y admiración. Suele suceder que desprecian y violan los derechos de los demás.

Patológicamente se incluye a los trastornos tipo antisocial, límite, histriónico y narcisista de la personalidad.

GRUPO C (Ansiosos o Temerosos):

Involucra a individuos con rasgos tales como ansiedad, temor, sumisión, inhibición social, sentimientos de incompetencia, sensibilidad a la crítica, necesidad de aprobación, y preocupación por el orden, la perfección y el control. Las alteraciones patológicas agrupadas dentro de esta clasificación suelen ser los trastornos por evitación, por dependencia y obsesivo-compulsivo de la personalidad.

No pretendemos con esto delimitar de manera absoluta la clasificación de las diferentes concepciones de personalidad, así como sus rasgos predominantes. Cada individuo representa una personalidad única y diferente, por consiguiente una respuesta diferente, determinada por las experiencias vividas e inmersas dentro de una realidad bio-psico-socio-espiritual.

 

REFERENCIA:

  1. http://psicologia.costasur.com
  2. Pichot, Pierre: DSM-IV Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales Editorial Masson, S.A., 1995, Traductores Tomás de Flores, José Toro y otros, Barcelona, España.

Una respuesta

  1. Me parece super tu blog, felicitaciones.

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