Vocación y Compromiso Laboral

Autor: http://ehumana.wordpress.com

 

Me encuentro ante mis pensamientos que me motivan a escribir -cumpliendo con un propósito aún no cumplido- y el impulso desbordante de compartir un merecido reconocimiento a la fuerza laboral de nuestra querida Guatemala, así como del mundo entero.

En momentos en que nos encontramos cerca de concluir un ya histórico mes de Mayo, caracterizado por celebrarse y conmemorarse el Día Internacional del Trabajo y, últimamente, ser testigos de una lluvia de ceniza volcánica debido a la erupción del Volcán de Pacaya, así como del azote de la Tormenta Tropical Agatha, fenómenos naturales que nos hacen entrar en conciencia del inmenso poder de la naturaleza y de la vulnerabilidad del ser humano.

Vulnerabilidad que permite descubrir, reconocer o poner en práctica, valores universales comúnmente olvidados y desplazados dentro de la cotidianidad, valores tales como la solidaridad, empatía, amor al prójimo, compromiso y vocación.

Precisamente estos dos últimos valores son a los que deseo hacer referencia en el reconocimiento del trabajador. Entendamos, inicialmente, que para la Real Academia Española, vocación se define como “Inclinación a cualquier estado, profesión o carrera.”

Psicológicamente, una vocación no puede ser dada, formada o adquirida, sino descubierta. Otorgándole ese valor trascendental y de significado existencial para quién la descubre, que si bien puede ser enriquecida por aquella formación técnica o académica, también lo es por el interés genuino de aquella persona que ve limitado su acceso a la misma.

Es así que dentro de mis vivencias cotidianas he sido testigo de diversos ejemplos de entrega laboral, dignos de admirar y reconocer, así como de vergonzosos y lastimosos desempeños laborales, independientes del rango jerárquico que ocupen dentro de las empresas, instituciones y compañías.

Obviamente, quienes no cuentan con motivos suficientes para optimizar su desempeño, así como de las habilidades necesarias para ejercer las atribuciones de su puesto, requerirán de una red de apoyo que alimente su ineptitud, surgiendo así grupos que buscan bloquear el crecimiento de aquellos que genuinamente buscan favorecer su entorno.

Como contraparte, el compromiso laboral de quienes han descubierto su vocación actúa de manera contagiosa, al igual que lo hace un virus. Favoreciendo el crecimiento integral de su ambiente laboral inmediato, sea este administrativo u operativo.

Existe una frase popular que dice “El trabajo dignifica”, y así como muchas otras frases populares, esconde sabiduría si se es considerada no de manera superflua.

Es acá donde encuentro verdaderos ejemplos de vocación, la vocación al trabajo.

Y es que al señalar el término “vocación” no precisamente limita a quienes han tenido la oportunidad de formarse técnica, académica e intelectualmente.

No importa la naturaleza del trabajo, una vez se considere su valor de creación, es decir, llevar a cabo un acto en la cual se aporte de manera constructiva “algo de mí, para el mundo”.

Ilustrando con ejemplos, no puedo quitarme de la mente la imagen que poseo del gremio de Barrenderos de la Municipalidad de Guatemala, a quienes en los últimos años he dado seguimiento en diferentes condiciones emocionales, físicas y ambientales.

Hombres, mujeres, jóvenes y adultos, trabajando bajo el intenso sol, lluvia, frio, calor; mitigando el hambre y la sed con una golosina y un refresco.

Alegres, tristes, silbando, cantando, llorando…

De día, de noche, pero sin perder gallardía, compromiso y dignidad.

Algunas veces acompañados por sus hijos o pareja en una labor común, tal como lo hiciera todo buen equipo de trabajo de ejecutivos de grandes corporaciones, con la única diferencia que proporciona el contexto y las oportunidades recibidas.

Dentro del ámbito profesional, es evidente la vocación, sea esta circunstancial o no, de muchos periodistas y reporteros, de canales televisivos y radiales de Guatemala, que han dado cobertura a la actual catástrofe natural.

Bajo la lluvia de arena, entre la lava y el lodo, las inundaciones, el cansancio, desvelo, hambre, sed, etc., han cumplido y contribuido de manera invaluable a sobresalir ante la calamidad provocada por los fenómenos naturales que en estos últimos días han lastimado a nuestro país.

Culmino mi intervención, reconociendo y estimando, por medio de este artículo, a todas aquellas personas trabajadoras que han descubierto su vocación, y que a través de la misma demuestran compromiso, desempeño y crecimiento continuo.

No deseo olvidar a quienes trabajan en ambientes laborales frecuentemente olvidados y con realidades adversas para el crecimiento humano; me refiero a trabajadores de limpieza, maquila, trabajadoras domésticas, trabajadores de la economía informal, artesanos, agricultores o jornaleros, etc.

Aquellos que diariamente se levantan con el deseo ferviente de aportar algo de manera constructiva a su ambiente inmediato, lejos de condicionar su accionar a las políticas salariales y/o socioeconómicas de nuestra realidad nacional.

Un hecho de dar para recibir…

Sin negar la imperativa necesidad de una remuneración digna y apropiada para quien bien obra.

 

 

REFERENCIA:

  1. Real Academia Española: Diccionario de la Lengua Española Vigésima Segunda Edición, 2001
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